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Nuestro enfoque teórico principal es el Análisis Transaccional, apoyándonos en diferentes escuelas (escuela clásica, psicoanalítica, redecisión, cathexis, proceso de comunicación, apego, relacional, del desarrollo y espiritual) Son muchos los autores que hemos conocido a lo largo de nuestra formación pero vamos a hacer especial mención a Sigmund Freud y Eric Berne, a los que respetamos y admiramos por sus aportaciones al campo de la psicología individual y social.
La cultura popular “sabe” que Freud fue el padre del Psicoanálisis y aunque ha tenido muchos detractores es indiscutible su protagonismo histórico en el mundo de la Psicología. Tras nuestra licenciatura, en diferentes tiempos y lugares, ambas nos interesamos por la teoría psicoanalítica, gran desconocida en nuestra formación universitaria. También queremos compartir con vosotros, que nos conocimos, cuando cursábamos la formación de Especialista en Terapia Psicoanalítica impartido por Hugo Bleichmar, maravilloso formador que nos tuvo dos años sin pestañear con sus enseñanzas.
También queremos mencionar a Georges Escribano, (Psicoanalista, profesor y supervisor de Análisis Transaccional) quién desde el año 1997, acude a este centro para impartir sus conocimientos y a Pepa García Callado, Psicoanalista y formadora durante muchos años de la directora del Centro. ¡GRACIAS!
Deciros que nuestro acercamiento a la sabiduría psicoanalítica y a las teorías posteriores con autores como Jung, M.klein, Kohut, Kernberg, Mahler, Winnicott, Federn, Fairbain, Bowlby… ha sido fundamental en nuestra formación como psicoterapeutas, ya que nos ha permitido un mayor aprovechamiento y enriquecimiento de la teoría del Análisis Transaccional.
Finalmente Eric Berne, fundador del Análisis Transaccional.
Una de las grandes preocupaciones de Berne era hacer de sus pacientes compañeros activos de su propia evolución. Al principio los psicoanalistas y los psiquiatras estaban perplejos porque su teoría era muy simple y tenía un lenguaje muy coloquial y familiar, sin embargo el público no se equivocó, fue el primero en adoptarlo, su obra “Juegos en los que participamos” fue un Best Seller, lo que supuso un problema para el Análisis Transaccional, ya que su gran divulgación permitió que todo el mundo lo utilizara, pero Berne tuvo que estar probando que él no era un autor de Best Sellers.
Aunque se ha criticado su lenguaje simple y sencillo, lo cierto es que hasta un niño de cinco años o alguien que venga de un pueblo recóndito, puede entenderlo y de esa forma facilitarle comprender lo que le pasa y por qué le pasa. Berne apasionado por los intercambios interpersonales recalcó que él lo que hacía era una psicología social. Junto con su equipo y utilizando las observaciones llevadas a cabo con sus pacientes hospitalarios y en el ámbito privado llego a sistematizar una serie de instrumentos de lectura. Se preguntaban cómo funcionamos, cómo nos comunicamos, cual es la influencia del entorno sobre nosotros…todas estas preguntas y las informaciones recogidas desde ellas alimentaron poco a poco el YO, el TÚ y el NOSOTROS el permitir a cada uno descubrirse o bien descubrir a los otros. Por eso su teoría tiene una importante característica, y es el dar sentido a nuestra existencia ante la presencia del otro, todo el día estamos dando y recibiendo información y muchas veces no comprendemos ni lo que damos, ni lo que recibimos, ni lo que desearíamos transmitir, lo que nos lleva a una deformación de la naturaleza de nuestros intercambios y estos malos entendidos pueden crearnos problemas.
Así que con Berne, no solamente aparece una nueva filosofía humanista, sino que también nos dejó un legado de sencillos y valiosos instrumentos tanto de uso individual como “grupal” .
Resumiendo, el Análisis Transaccional es una fuente de sabiduría, para conocerse mejor, conocer a los otros y relacionarse, lo que finalmente supone el logro de la AUTONOMÍA, entendida como la capacidad de conciencia interna y externa, espontaneidad e intimidad. La psicología es una hermosa y útil ciencia, a la que podemos acudir para como dice Oscar Wilde, “no nos limitemos solo a existir”.Estos y otros maestros nos han dejado un maravilloso bagaje de conocimiento y experiencia, que nos permite realizar un trabajo serio y eficaz desde la psicología, una disciplina encaminada al bienestar y la salud. FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE Las 5 Ces de la CURA. El psicoanálisis fue el primero que hizo aportaciones sobre el estudio de las vinculaciones y su trascendencia en el desarrollo de la identidad y de la capacidad adaptativa. Sus aportaciones sobre la sexualidad infantil desvelaron la importancia del desarrollo afectivo y vincular del niño con las figuras cuidadoras, sobre todo en las etapas iniciales de la vida. Observaciones de bebés en las maternidades demuestran que, en la primera fase de crecimiento, es necesario que el niño adquiera un sentido de “confianza básica” (seguridad y esperanza con respecto a su vida). Y esto sucederá si recibe una atención responsable y Constante del entorno cuidador. La repetición de los cuidados, permite al bebé el reconocimiento y la consolidación de una realidad no solo física sino fundamentalmente psíquica. En este sentido debemos señalar que el estado de seguridad, ansiedad o zozobra de un niño o un adulto está determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto. La Confianza se adquiere si cuenta con la presencia o apoyo de esta figura de apego cuya función primaria es ser fuente de seguridad y de respuesta a necesidades humanas de protección, disponibilidad, afecto, atención…. por parte de los otros, sobre todo en situaciones que suscitan ansiedad o miedo. Un niño sabedor de que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas tendrá una sensación de seguridad que le llevará a valorar y a continuar la relación. Del mismo modo, la seguridad en el apego se refiere, tanto a la confianza básica en el otro, como a la percepción y recursos reales propios capaces de suscitar una respuesta adecuada de la figura de apego que como se ha dicho es responsable de regular la relación estableciendo reacciones y respuestas diferentes según las necesidades emocionales del niño. Por el contrario las diferentes formas y grados de abandono, rechazo, abuso y cuidado no consistente conducen siempre a lo que se llama apego inseguro. El potencial innato del niño solo podrá desarrollarse si recibe unos cuidados suficientemente buenos. Por otra parte destacamos la importancia que se da a la presencia de una “ madre suficientemente buena”. Una madre es “suficientemente buena” si cumple con la función de respetar y regular la formación y expansión del “self verdadero” y los procesos de integración entre el mundo externo e interno. Sabemos que el “self verdadero” se define como la capacidad de cada persona para reconocer y representar sus necesidades genuinas de forma propia. Los fallos ambientales reiterados, representados por la falta de previsión del entorno cuidador van a desencadenar el desarrollo de un “self falso” que enmascarando protege al self verdadero. El falso self se crea como defensa altamente organizada contra las angustias impensables surgidas por las intrusiones del ambiente no suficientemente bueno. De ahí que, el terapeuta debe proporcionar el marco emocional de Confianza y sostén para que el paciente se anime a mostrar su verdadero self. En resumen, recalcamos la importancia de un factor básico para el desarrollo psíquico cual es la permanencia estable de una figura significativa para el niño cuya ausencia tendrá consecuencias devastadoras para su psiquismo e incluso para su propia vida. Desde el Modelo Contractual del Análisis Transaccional , el contrato administrativo con sus normas de funcionamiento, y la figura del terapeuta con su presencia, puntualidad, continuidad y coherencia ofrece el apoyo y la protección mutua que permite establecer una relación lo “ suficientemente buena” desde el vínculo basado en la confianza para que la persona resuelva sus conflictos de base y se sienta bien. Bowlby, J; Erikson, E; Fairbairn, W Freud, A; Freíd, S; Klein, M; Mahler, M; Spitz, R ; Winnicott, D.W; entre otros)
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