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Pueden ser muchos los motivos o las razones por las que una persona decide consultar a un profesional que le aconseje, le apoye, en definitiva, que le ayude a resolver el problema o los problemas que cree le impiden sentirse bien.

“Me ha dejado mi novio, quiero conocerme, encontrar mi sitio, tengo ansiedad, he tenido un ataque de pánico, me siento deprimido, me ha mandado mi mujer, no me puedo concentrar, no tengo ilusiones, problemas con la familia, no se como irme de mi trabajo a la hora, pedir un aumento de sueldo, desconectar del trabajo, qué hacer con mi tiempo” Y cualquier preocupación que usted tenga por pequeña que le parezca.

Muchas personas van dejando a un lado lo que les ocurre porque “eso es una tontería, yo lo puedo resolver sola/o” y cuando acuden es porque ya no pueden más.

La mayoría de las personas que solicitan ayuda preguntan:

¿Cuanto tiempo va a durar la terapia?

Es difícil contestar a esta cuestión, ahora bien, después del proceso diagnóstico y dependiendo de la problemática de la persona, y sobre todo, de lo que cada uno quiera conseguir podremos hacer una primera estimación del tiempo de trabajo terapéutico en base al Contrato inicial.  Otro factor a tener en cuenta sería, por ejemplo, el origen del problema o síntoma que presenta la persona que acude al Centro. No es lo mismo algo interno (intrapsiquíco), situacional (externo), o ambos. Por lo tanto, no lleva el mismo tiempo algo crónico, permanente en el tiempo, que un problema más reciente; Y de estos y otros factores que interactúan entre sí, va a depender la duración del trabajo terapéutico.

¿Qué es un proceso terapéutico?

Como puede haber distintas formas de trabajar vamos a explicar de forma simbólica lo que puede representar un proceso terapéutico. Para ello vamos a poner algunos ejemplos. Puede entenderse como la construcción de una casa, la preparación de un guiso, la lectura de un libro o la elaboración de una tarta. Por el momento vamos a tomar dos de estos ejemplos, la reparación y construcción de una casa y la lectura de un libro.

La construcción de una casa

Al igual que los cimientos de una casa tienen que ser sólidos, de forma que la estructura esté bien asentada, nuestra casa interna también necesita unos sólidos cimientos. Si las bases y la estructura están bien podremos continuar con la construcción, siempre teniendo en cuenta los recursos y los requerimientos de cada uno. Se levantarán los muros, se pondrán ventanas, pintaremos… Lo que se quiere trabajar siempre será una elección personal.

En base a nuestra experiencia vemos que muchas personas creen que el tratamiento durará dos o tres meses pero eso no suele ser así. Una casa atendida y cuidada requiere cada cierto tiempo de un mantenimiento, como pintar las paredes, arreglar alguna avería… y entonces esa estimación en cuanto al tiempo, pudiera ser el acertado. Pero como hemos dicho la mayoría de las veces, tal y como suele pasar en muchas comunidades que se dejan las cosas cuando ya están para caerse, aunque dar una pintada puede estar bien, habrá otras cosas que resolver, ya que pudiera ser que debajo de esa pintura, haya vacíos que llenar, algún tabique que tirar o incluso lo contrario, que levantar para limitar adecuadamente los espacios…Y si ya nos vamos a que la casa tiene una estructura defectuosa, se incrementará el presupuesto y la duración. Nuestro cometido será explicarle al paciente lo que consideramos necesario para que no se lleve a engaños.

Supongamos que viene a consulta un chico que quiere tener novia y no lo consigue. ¡Qué conste que nosotras no tenemos una agencia matrimonial!

Tras la fase diagnóstica observamos que no tiene la confianza básica que le permite ser el mismo, ser importante, valorarse, compartir, que no confía en si mismo, que piensa que no es capaz, está deprimido… y además tampoco cuenta con las habilidades sociales necesarias. El tratamiento será más largo que si la persona cuenta con esa confianza, pero por lo que sea, se ha quedado detrás de la puerta a la hora de ser habilidoso socialmente, esto llevará por supuesto menos tiempo, aunque la demanda sea la misma.  

La lectura de un libro

La terapia puede ser como leer un libro, en ocasiones hay personas que después de leer dos o tres capítulos, deciden posponer la lectura, otros leen algunas páginas y lo dejan porque no les interesa y otros, prefieren deleitarse con una profunda lectura, sosegada, tranquila y adaptada a su ritmo. Algunos quieren leer el libro rápidamente y terminarlo pronto, dándose mucha prisa; otros lo leen para complacer a alguien, otros leen sin contactar con como se sienten cuando lo leen; hay quien se esfuerza en leer algo que no les gusta y quien quiere subrayarlo y subrayarlo, no terminándolo nunca, volviendo a los capítulos anteriores, pretendiendo enterarse de todo sin que nada se les escape, incluso amplían información acudiendo a otras fuentes.

O sea, hay quien se da prisa, complace, se esfuerza, quien quiere ser perfecto o pasa por la vida sin sentir, siendo fuerte. Todos estos aspectos por desgracia son valorados socialmente pero son como los Cinco jinetes del Apocalipsis que lo que hacen en realidad es impedir la AUTONOMIA, la AUTENTICIDAD, destruir el Yo verdadero dejando al Niño interior herido y maltrecho.

De lo que se trata, finalmente, y volviendo a la forma de leer un libro, es de que cada uno pueda leer a su ritmo, dándose un tiempo, disfrutando del contenido, de los recuerdos, de sus propias experiencias, de cómo a ellos les gustaría poder conseguir lo que desean, escribir su propio libro, su propia historia, una historia que acabe bien. Parafraseando a Berne volviendo a ser príncipes y princesas.

¿Qué es lo que yo busco? 

“Un terapeuta que me acepte como soy y así poder crecer. Un terapeuta que me alargue su mano incondicionalmente. Un terapeuta que me diga siempre la verdad aunque sea dura. Un terapeuta que aunque pasen los años siempre encuentre un momento para atenderme. Un terapeuta que sea comprensivo en los momentos difíciles, que sea firme cuando  me vea vacilar, que sea exigente conmigo cuando considere que no tengo razón. Un terapeuta que junto a mí ame la vida y desee, como yo, hacer la eternidad y un terapeuta que junto a otros amigos, caminemos por la vida satisfechos”

 

Adaptación de La Grandeza de la Amistad. Colección Perlas Preciosas, ediciones Delia, SL, Bilbao)

Terapia de grupo

Un número elevado de personas acuden a terapia manifestando tener problemas relacionales. La cualidad y naturaleza de las relaciones con nuestros hermanos, amigos, compañeros de colegio, etc., son elementales. Algunos hemos sufrido abuso, abandono, rechazo y a menudo en terapia olvidamos hablar de ello.


De acuerdo con  Larsen & Hegarty los amigos y familiares no siempre nos apoyan como quisiéramos. Especialmente,  cuando saben que  estamos haciendo terapia de grupo. Pueden temer que estemos hablando de ellos o aireando la “ropa sucia”, la idea de que estemos en terapia les puede hacer sentirse ansiosos, a la defensiva o críticos.


Los que todavía no han descubierto las ventajas del maravilloso apoyo grupal pueden vernos como a “locos” o “en manos de alguna secta”. Existen implicaciones personales, después de todo, cuando un miembro de la familia o un amigo cercano admite  una necesidad, una falta o un fracaso. El miedo puede hacerles creer que ellos también pueden tener el mismo problema o deficiencia. Viéndose amenazados pueden  tratar de  tomarnos el pelo o acosarnos para que dejemos el grupo.


En tales  situaciones, necesitamos  mantener rápido una postura firme. No es verdad que ellos puedan  manejar sus  problemas y nosotros no. No son más sanos o más fuertes. La única diferencia entre la gente que está en grupos y la que no,  es que las personas que están en grupo están haciendo algo para resolver sus problemas. No se trata de ver quién está enfermo y quién sano, sino quién se está responsabilizando de su vida y quién no.


Todos los seres humanos compartimos los mismos problemas vitales.

Las 5 Ces de la CURA

¡Navegad, navegad!

                                                                 
 

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